Casi la mitad de los bares de Sabadell están regentados por chinos

María lleva seis años con su familia en el bar K’ramelo en el Passeig Espronceda, 17

Casi la mitad de los bares de Sabadell están regentados por chinos

Bares, qué lugares, tan gratos para conversar. No hay como el calor del amor en un bar. Cantaba Gabinete Caligari en los años 80. Y es que un bar es todo un símbolo de nuestra cultura, un lugar de encuentro, el punto de reunión donde sociabilizarse y arreglar el mundo armados con una cerveza.
Sin olvidar que el camarero, el “camarero pata negra” el profesional de toda la vida que es casi una especie en extición, ha ejercido un papel de psicólogo y confesor de sus parroquianos. 
Quizás por eso el hecho de que los chinos se estén apoderando de tantos bares es algo que toca la fibra sensible entre algún sector de la ciudadanía. La barrera idiomática no ayuda mucho en este sentido, aunque la amabilidad oriental sumada a su espíritu de sacrificio les permite superar los obstáculos.
Como siempre hay opiniones dispares: desde quien ve la mano de la mafia china hasta quien lo achaca a la falta de relevo generacional. Para unos no hay mayor problema quién destapa la botella o sirve el café; para otros se está desvirtuando un símbolo de nuestra gastronomía porque “no saben hacer bien las tapas”, dicen. 
Conforme a los datos del ayuntamiento, en Sabadell hay 5.522 bares y según hemos extraído de la información que nos han pasado diferentes empresas distribuidoras de grandes marcas de cerveza y refrescos, a día de hoy más del 40% de sus clientes están ahora regentados por chinos.
Hay barrios de Sabadell como Campoamor, Sol i Padrís, Concòrdia o Ca n’Oriac donde es difícil encontrar bares cuyo propietario sea catalán. En cambio en el centro de la ciudad no ocurre lo mismo.
En un tramo de 500 metros contamos 6 bares de los cuáles 4 están regentados por chinos. Uno de ellos, por ejemplo, es el K’ramelo, llevado por María y su hijo Álex, en el Passeig d’Espronceda, 17, hace seis años. El público abarrota el local y su terraza. Y es que ya se han ganado la confianza del respetable.