El “Mobbing” o acoso laboral

Moobing laboral

El “Mobbing” o acoso laboral

El acoso moral en el trabajo, conocido también con el término “mobbing”, constituye uno de los riesgos de tipo psicosocial más importantes y graves en los que en la actualidad muchas personas han de enfrentarse.  El mobbing o acoso psicológico en el trabajo es considerado actualmente uno de los estresores más importantes en la vida laboral.
Podríamos definirlo, como el continuado y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un trabajador por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objeto de lograr su aniquilación o destrucción psicológica y obtener su salida de la organización o su sometimiento a través de diferentes procedimientos ilegales, ilícitos o ajenos a un trato respetuoso o humanitario y que atentan contra la dignidad del trabajador (Piñuel, 2001).
Una de las características principales es que no es un conflicto puntual sino que se requiere una periodicidad, los hechos han de darse constantemente, durante un periodo de tiempo, de manera duradera y repetida, continuamente, de forma sistemática, repetida, persistente o de manera frecuente.  Se encuentra regulado específicamente en nuestro ordenamiento jurídico, en el Código Penal, donde se establece como delito en el artículo 173.
Existen numerosas conductas de acoso, podríamos mencionar las siguientes dirigidas a la víctima:  hacerle el vacío, criticar, amenazar, injuriar, desprestigiarle, gritar, difundir rumores sobre la víctima, evitar el contacto, menospreciarle, ridiculizarle, desacreditarle, burlarse, cuestionarle, dejarle en evidencia, no asignarle trabajo o asignarle mucho, asignarle tareas absurdas o humillantes, agredirle, perjudicarle etc..

Este conjunto de actuaciones comentadas y dirigidas de manera sistemática, constante y permanente en el tiempo sobre el acosado, producen numerosas consecuencias tanto a nivel psicológico como físico del trabajador. 
A nivel psicológico la primera consecuencia inicial es la aparición de estrés, ansiedad y depresión, a nivel físico aparecen dolencias físicas pudiéndose convertir en enfermedades a las que la persona pudiera estar más o menos predispuesta, o especialmente vulnerable, como trastornos gastrointestinales, cardiovasculares, problemas alérgicos, dermatológicos, dolor de cabeza, dolores musculares, fatiga, disfunciones sexuales, etc.
Pueden aparecer alteraciones de diversa variedad como alteraciones en la conducta alimentaria, trastornos del sueño, insomnio, desorientación, irritabilidad, baja autoestima, sentimientos de soledad, vergüenza y culpabilidad, negación, agresividad, pérdida de interés por el trabajo, alteraciones en la memoria, frustración, sentimientos de amargura y en general la sintomatología propia de los trastornos depresivos y de ansiedad así como también síntomas claros de estrés postraumático (PTSD).

Acoso laboral

Cabe la posibilidad de pensar si existe un perfil psicológico tanto de víctimas como de acosadores. En este sentido, la literatura científica recoge algún perfil y rasgos de personalidad de las víctimas de acoso. Las personas acosadas pueden clasificarse en tres grandes grupos: 1) personas brillantes, atractivas y algo seductoras, y por lo tanto envidiables y consideradas peligrosas o amenazadoras por el acosador que teme perder su protagonismo; 2) personas vulnerables o depresivas que son el blanco fácil del agresor en el que descargar sus propias frustraciones; y 3) personas eficaces y trabajadoras que ponen en evidencia lo establecido y pretenden imponer reformas, que son vistas por el agresor como un peligro o amenaza de su estatus en la organización laboral. 
Por otro lado, las características que se suelen asignar a los acosadores son diversas, mediocridad, envidia, narcisismo, inseguridad, extrema necesidad de control, mentiroso, con agresividad contenida, con complejo de inferioridad, personalidad psicopática en la que destaca la ausencia de culpa y remordimiento, manipulador etc. El agresor puede ser tanto una persona individual, como un grupo organizado en forma de empresa, compañeros de trabajo, etc., y lo normal es que tengan o bien unos rasgos antisociales, paranoides y/o narcisistas.
La literatura científica enumera los siguientes rasgos característicos de los acosadores: Capacidad superficial de encanto, estilo de vida parasitario, inflación de la propia imagen ante los demás, mentira sistemática, ausencia de remordimientos o de sentimientos de culpa y manipulación.

¿Qué podemos hacer si creemos que estamos siendo víctimas de una situación de acoso?
Primeramente comunicarlo a la empresa, al responsable directo o bien a Recursos Humanos, a la Dirección o al Comité de empresa. La empresa debe activar el Protocolo de acoso laboral.  Si la empresa no tiene protocolo implantado, que suele suceder, deberá solucionarlo por los mecanismos que considere.
Si no se resuelve por la vía anterior, o bien si se decide actuar paralelamente, se disponen de diferentes mecanismos para tratar la situación: Se puede actuar ante la jurisdicción social contra la empresa, ante la jurisdicción penal contra el supuesto acosador y también podría ante la jurisdicción civil en la que se podrán se podrá iniciar acciones de responsabilidad extracontractual frente al agresor o el empresario.
Paralelamente a todas estas vías se podrán denunciar los hechos ante la Inspección de Trabajo, que adoptará las siguientes medidas: 1- Requerir al empresario, dándole un plazo, para que adopte las medidas necesarias a fin de evitar o resolver las situaciones de acoso moral.  2- Iniciar el procedimiento administrativo sancionador frente al empresario como autor de una infracción muy grave que es sancionable económicamente. 3- El empresario también podrá ser sancionado si, una vez detectada o identificada la situación de acoso moral, no realiza una nueva evaluación de riesgos psicosociales y también si una vez valorado el riesgo no aplica las medidas correctoras incluidas en la planificación de la actividad preventiva que se ha derivado de ésta última evaluación de riesgos.
A estos efectos y teniendo en cuenta que la definición de mobbing que adoptan los tribunales exigen que sea una conducta sostenida en el tiempo, es importante la acumulación de las pruebas necesarias que la víctima necesitará. (Registros, diarios de incidentes, testigos, informes periciales etc..).

 

Sònia Romero Cabrera Perito psicológico forense Psicóloga especialista en Trabajo y organizaciones Técnico superior en PRL especialista en Psicosociologia aplicada

Sònia Romero Cabrera
Perito psicológico forense
Psicóloga especialista en Trabajo y organizaciones
Técnico superior en PRL especialista en Psicosociologia aplicada